Comentario a "Un palmar sin orillas"
Por Jorge Ariel Madrazo
“Salido de los elementos, brotado de su Corrientes como un ojo de agua”, según lo describió Juan Antonio Vasco (otro gran poeta surrealista) Francisco Madariaga fue y es una de esas figuras de la poesía argentina −y universal− que debiera ser releído, y reeditado, sin cesar. Para difundirlo y actualizarlo entre las nuevas generaciones. Por fortuna, a nueve años exactos de su muerte física en la Buenos Aires que para él significó poco más que un duro habitat adoptivo (y que él anatematizó así: “Ciudad ramereada por las albas de las Constelaciones de las bajas Mercaderías…”) aparece por decisión y mérito de Ediciones en Danza esta antología imperdible.
Ante todo, porque ve la luz a más de una década de las dos últimas sumas poéticas de Madariaga: la obra reunida que se tituló El tren casi fluvial (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1988) y la Antología poética del Fondo Nacional de las Artes, en 1996. (Lea el texto completo)...
Esta compilación implica un boccato di cardinale para degustar la poesía de Madariaga, maravilloso ejemplo de fidelidad a una región geográfica-cultural transfigurada por él gracias a una hoguera imaginativa sin par: la región de los esteros del Iberá, donde su padre veterinario y luchador radical tenía una estancia y donde Francisco vivió desde los pocos días hasta los quince años. Y adonde de modo continuo regresaba; un retorno al pañuelo de tierra que le quedó con el tiempo, a un mundo raigal y a esos seres humanos a veces primitivos, a veces peligrosos, otras veces nimbados de la inocencia del origen. Y hacia los que mostró siempre una solidaridad y amor infinitos.
Era aquella una región física y a la vez mítica, que proveyó a Madariaga de un mesti-lenguaje desbordante de neologismos (el “contraamparo”, “la ex alba”, “te evoco, palmar colorado del unílico corazón del hombre…”). Y de formas verbales jamás osadas antes entre nosotros y con escasos antecedentes en la poesía contemporánea, como no fueran Vallejo, Huidobro y Girondo en la lengua castellana, o Guimaraes Rosa en la portuguesa.
Al cobijar la voz de este poeta que se llamó a si mismo “peón del universo”, la antología incluye textos memorables de sus quince poemarios, desde el inicial El pequeño patíbulo, editado por el grupo-revista Letra y Línea en 1954 a instancias de Aldo Pellegrini, hasta el insoslayable libro de memorias del propio Madariaga Sólo contra Dios no hay veneno (ediciones Último Reino, 1998). Pero también reúne testimonios fotográficos inéditos: imágenes tomadas en Corrientes con el padre, la hermanita, y con esos gauchos arcaicos, bandoleros o domadores tomadas en Corrientes con el padre, la hermanita, su mujer Élida y su hijo Lucio... o con su inefable caballo “Tormenta”, a quien él sublimó al bautizarlo “poeta natural”; y en Buenos Aires con Girondo, Olga Orozco, Bayley y otros grandes poetas- cofrades.
Su viuda, la también excelente poeta Élida Manselli, y los poetas Javier Cófreces y Eduardo Mileo por la editorial, tuvieron a su cargo las conmovidas páginas de introducción. Como dice Mileo: “Francisco Madariaga arrea su tropilla de jaguares (…). Mira, con sus ojos de agua, la lejanía del palmar. Y le dice al oído a su bayo que cabalgue, bajo ese cielo de fiesta”.
Para los despistados que en un primer momento creyeron ver en él a un “poeta del paisaje”, sin advertir la magnitud de una visión cósmica capaz de alcanzar el Infinito a partir de su lar o “planeta natal”, Madariaga se autodefinió de este modo: “Yo soy aquel que tiene los deseos del celo de la tierra. Aquel que tiene los cabellos del lado del amor.”
Pero la mejor definición de su poética, y del vínculo amoroso entre lo regional y lo universal, la dejó en su poema «Criollo del universo». He aquí un tramo de ese texto cuya relectura suspende y estremece:
“…Ya es muy tarde para ser de una provincia, / y muy temprano para pertenecer, todo, / al planeta del venidero y sangrante resplandor…”.
Él señoreó en ambos mundos. Esta antología lo demuestra con páginas que despiden fulgores del oro único de Francisco Madariaga.
Este blog surge de la necesidad de crear un sitio virtual dedicado a la vida y obra del poeta Francisco Madariaga (1927-2000).
Necesidad de adaptar la difusión de la obra a los tiempos que corren, y utilizar éste como un canal más, e indispensable, para dicho cometido.
En el podrán encontrar: información biográfica y bibliográfica, listado de libros publicados, antologías del país y del exterior, listado de premios recibidos, fotografías, audio, selección de poemas por libro, novedades editoriales, etc.
Esperamos que disfruten de su paso por aquí, lo utilicen como un sitio de consulta y lo difundan entre los posibles interesados.
Los saludamos e invitamos a sumergirse en este virtual Rincón del Infinito
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martes 29 de septiembre de 2009
El arca digital - Publicación semanal de la Caja de Ahorro y Seguros
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Novedad editorial Antología: "UN PALMAR SIN ORILLAS" (Ediciones en Danza)
En 1998, dos años antes de que falleciera uno de los más grandes poetas argentinos, Francisco Madariaga, aparecieron editados, casi maratónicamente, sus últimos cuatro títulos. Luego sobrevino el inexorable silencio que la literatura argentina reserva a sus grandes figuras, que ocasionalmente vuelven a redimirse con publicaciones en el extranjero. Afortunadamente, con el lanzamiento de Un palmar sin orillas, el destino permitió que un sello argentino rindiera el tributo necesario a una obra ineludible. Esta aguardada antología recopila poemas de todos los libros publicados por Francisco Madariaga, seleccionados por Javier Cófreces y Eduardo Mileo, con la cooperación de la poeta Élida Manselli, y además ofrece un dossier fotográfico del genial “Criollo del universo”.
Fuente: http://www.edicionesendanza.com.ar/novedades/novedades.html
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NOTAS PERIODÍSTICAS ACERCA DE:
"Un palmar sin orillas"
Haga click ----> http://franciscomadariaga.blogspot.com/2009/07/notas-acerca-de-un-palmar-sin-orillas.html
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NOTAS PERIODÍSTICAS ACERCA DE:
"Un palmar sin orillas"
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AGRADECEMOS PROFUNDAMENTE LA GENTILEZA DE LA SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Y CULTURA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS POR LA AMABILIDAD EN FACILITARNOS ESTE MATERIAL DE SU ARCHIVO.
Fuente: Francisco Madariaga, El tren casi fluvial (poemas en cassette), 1990, Ediciones Circe-Último Reino. Digitalizado a cd y facilitado por Daniel Chirom.
Generación Abierta en radio - 31/10 --------Entrevista acerca del blog--------
---------------------Emisión 111 del 31 de Octubre de 2009--------------------
Voces de la Memoria: Francisco Madariaga, en la voz de Lucio Madariaga. Diálogo en vivo.
Poemas del mes
Un palmar sin orillas
(de "Criollo del universo", 1998)
El muerto en la campaña del otoño
ha vuelto a florecer en mi
memoria.
Ha revuelto el rostro contra huellas,
y ha arrancado la raíz del maíz terrestre
y celestial,
crecido en los parajes de sangre y
caballadas.
Para nada ni a nadie reconozco en mi
memoria
un poder mayor que el agua del País de la
Garza Real,
o sólo tal vez al color del padre muerto
que vuelve a reclamar su derecho a un palmar
sin orillas,
internándose en un desaparecido mar.
Viaje estival con Lucio
(de "País Garza Real", 1998)
-Aquí ya empiezan a haber caballos-
me decía.
Y el viento del nordeste comenzaba a ser verde
entre los colores del agua de la infancia.
Estábamos ya muy lejos de los bronces, los
mármoles y los floreros pintados "al gusto de
la familia" en los cementerios municipales.
Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo
tren casi fluvial nos envolvía.
Mi pequeño hijo de siete años y yo teníamos en
las manos las ramas de las estrellas y
el resplandor lentísimo de los ríos rosados,
donde sangraba el sol de los caballos, las
vaquerías y las antiguas guerras.
Era el primer viaje solos en el tren marrón que
no quiere morir.
El riesgo de la verdad
(de "El pequeño patíbulo", 1954)
Caes en mí como una brusca levedad del clima,
del agua,
de una oblicua y desterrada colina,
castigo delicado de un paisaje solamente hollado
por su propia demencia.
Mi desnudez asume así tu cálido cristal
y se destina más al fondo del celo con piel son-
riente candente de tu herida.
Adorada mía tapizada de rayos,
con tu colina bajando todas las aguas de la
locura.
Niña mía, con la boca cargada del esplendor del plátano, alguien,
alguien tiene que depender del canto.
Los poetas oficiales
(de "Las jaulas del sol", 1959/60)
¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?
Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes nacionales, pajarracos de la patria.
Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.
Principitos destronados de toda sangre de descomposición en la naturaleza.
Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.
(de "Criollo del universo", 1998)
El muerto en la campaña del otoño
ha vuelto a florecer en mi
memoria.
Ha revuelto el rostro contra huellas,
y ha arrancado la raíz del maíz terrestre
y celestial,
crecido en los parajes de sangre y
caballadas.
Para nada ni a nadie reconozco en mi
memoria
un poder mayor que el agua del País de la
Garza Real,
o sólo tal vez al color del padre muerto
que vuelve a reclamar su derecho a un palmar
sin orillas,
internándose en un desaparecido mar.
Viaje estival con Lucio
(de "País Garza Real", 1998)
-Aquí ya empiezan a haber caballos-
me decía.
Y el viento del nordeste comenzaba a ser verde
entre los colores del agua de la infancia.
Estábamos ya muy lejos de los bronces, los
mármoles y los floreros pintados "al gusto de
la familia" en los cementerios municipales.
Todo aquello quedaba atrás, y el sueño del viejo
tren casi fluvial nos envolvía.
Mi pequeño hijo de siete años y yo teníamos en
las manos las ramas de las estrellas y
el resplandor lentísimo de los ríos rosados,
donde sangraba el sol de los caballos, las
vaquerías y las antiguas guerras.
Era el primer viaje solos en el tren marrón que
no quiere morir.
El riesgo de la verdad
(de "El pequeño patíbulo", 1954)
Caes en mí como una brusca levedad del clima,
del agua,
de una oblicua y desterrada colina,
castigo delicado de un paisaje solamente hollado
por su propia demencia.
Mi desnudez asume así tu cálido cristal
y se destina más al fondo del celo con piel son-
riente candente de tu herida.
Adorada mía tapizada de rayos,
con tu colina bajando todas las aguas de la
locura.
Niña mía, con la boca cargada del esplendor del plátano, alguien,
alguien tiene que depender del canto.
Los poetas oficiales
(de "Las jaulas del sol", 1959/60)
¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?
Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes nacionales, pajarracos de la patria.
Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.
Principitos destronados de toda sangre de descomposición en la naturaleza.
Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.








3 comentarios:
la semana pasada me compre un palmar sin orillas, muy buena antología
saludos lucio
Me alegro que te haya gustado Gonzalo, la verdad que es una buena edición.
Saludos
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