"...Tengo ganas de leer algo hoy, me sangra la poesía por la boca..."
Este blog surge de la necesidad de crear un sitio virtual dedicado a la vida y obra del poeta Francisco Madariaga (1927-2000).
Necesidad de adaptar la difusión de la obra a los tiempos que corren, y utilizar éste como un canal más, e indispensable, para dicho cometido.

En el podrán encontrar: información biográfica y bibliográfica, listado de libros publicados, antologías del país y del exterior, listado de premios recibidos, fotografías, videos, audio, antología poética virtual, novedades editoriales, etc.

Esperamos que disfruten de su paso por aquí, lo utilicen como un sitio de consulta y lo difundan entre los posibles interesados.
Los saludamos e invitamos a sumergirse en este virtual
Rincón del Infinito.
"Entonces, a no gemir, mi lejano palmar,/ cuando yo muera,/ porque somos un pormenor de presencia de lo/ inmortal."

jueves, 26 de febrero de 2009

Las jaúlas del sol - 1959/60





Los poetas oficiales

¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?

Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes nacionales, pajarracos de la patria.

Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.

Principitos destronados de toda sangre de descomposición en la naturaleza.

Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.


Los viajes reales

Sólo los amores podían reclinarme sobre su propio
arpegio real de inocencia y de incendio.

Los fuegos de las graciosas tristísimas cuyo rostro se
enciende y se apaga a la entrada de los túneles con
puertas de manzanos.


La boca del mundo

Las cosas tienen un mulato carnero que las araña y las
transforma.

Tienen un santo salido de un pantano que nos ahorca en
los amaneceres de la sed.


El alba cálida

¡Se clarifica el día! Oh viejos Elementos, dadme un poco
de agua.

La ciudad ha sido invadida por el mar, pero conserva
todos sus ruidos, su tráfico.
Todos los rumores se han transformado en cánticos de
pájaros.

Viejos árboles míos ¿Estaréis locos en la campaña?
A cualquiera lo meten en un ataúd de habitación delgada
hundiéndose en el mar.

¡Que un mar cálido le tape todos los nidos al alba cálida!
Los ferrocarriles penetran en la arena. Uno, sordo
revienta y se le abre un abismo de mar. ¡Candentes
aventureros que nadie atrapa, hermanos que aún no
han pasado bajo mis árboles!

Eh, monos, corregid vuestros errores: al alba cálida no se
la mastica ni se la contempla. La virginidad de las
de las ramas de las últimas sombras que nunca ha visto a un
hombre, no se la holla, monos.
¡Sacadle toda la boca para el alma!

Asnos que beben en el alba tímidamente porque hay
bosques que los embriagan por la noche, me
encuentro bajo el mar, en una estancia de calor
esmeralda. De entre ola y ola brotan los pájaros como
balas de sol y saltan velozmente hacia el infierno.

¡El alba cálida es el infierno, la iniciadora de todos los
amores!

Allá en el fondo la presión ha bloqueado a mi alma a lo
largo, en su ataúd habitación. La ha hecho entrar
rápidamente, por los pies, en el cuadro verde más
infinito.

Después, cayeron ferrocarriles de punta en la arena.

Alba cálida, alba cálida, ¿Por qué acudís a mi en esta
habitación tan delicada?
Oh movimientos de las sombras, humedades del pañuelo
de los niños, gorjeo del polvo del amor, jaulas mías
colgadas en el bosque:
Una liana de oro fuerte de relámpago atrapado por el
bosque puede arrancar este ataúd habitación.


La tentación y el agua

La yegua sagrada, levantada por el fuego central
levantada por el celo del agua, el esplendor de los
cabellos, la boca ensangrentada.

Un golpe de saliva barajada se dispersa por su sangre y
solo tiembla frente a los captadores del día.

Esta bestia, este virgo de mariposas y mareas, provoca,
sin dolor, el aire reo del corazón que es el aliento de
los vivos.


Tormenta y servidumbre

La luna raya al rapaz de los ojos de ganso.
Entra una sombría corona de sombra y agua hirviente.
Un relámpago crea la guardia del amor entre los astros.
Adiós, adoración del sueño, hija de los caballos, que
arrancas los limones por la noche con tu muñeca de
sífilis golpeada por el rey del estero.




Cartas de invierno

La mirada de tamaño cantor rueda peligrosamente por
Mi alma. Nadie ha llamado, pero surge de la espesura
Del bosque con un inmenso invierno retrasado.

II
Los árboles de hace veinte años cantan para sus niños
Una canción de primavera electrizada. Crujen en la
Tormenta con el terror de las perdidas miradas
A la siesta, cuando en busca del amor la inocencia
Se duerme en los caminos del bosque, besa los árboles
Y las curvas de los odres.

¡Oh silbidos a la madre maraña, llamadas desde
El agua, terrores de vacíos acuáticos poblados de
Serpientes, abismos de aire negro y gritos de invierno
Delante de nuestros caballos!

Pájaros del estero, llamándonos al fondo de otro reino
Oculto debajo de todas las aguas, nadie sabe cuál es
Vuestro lecho verdadero, pálidos de mirada criminal,
Crueles hijos de las aguas que se apoderan
De las mañanas.

III
Hace veinte años que quiero relatar perdidas cosas.
No puedo iniciar nada que no sea el torpe vicio de
Mi alma de grabarse y retocerse, o si no balas,
Tajos del deseo, guaridas repentinas de la vida.

IV
Cohetes a la luz de la luna, cohetes de la infancia, pero
Surgiendo de los pantanos, e los ojos de los gatos
Monteses hundidos en el agua
¿Qué se yo de la ciudad?



Las jaúlas del sol

¡Oh niño de la siesta, sentado hasta en el aire de tu odio!

Lujoso y verdadero rey del hombre que incendia, que
destapa, que acomete hasta en el velo natal el
arco iris de calor su gran serpiente, su gran corriente,
su profesión de ser arrodillado que se lanza porque
así lo quiere el agua, las comarcas subidas a las
hojas, todo lo recogido por las palmas por su gran
alimento, su corriente de dios, su arrancamiento
del seno de las joyas-mujeres.

Oh mío, pedazo de recuadro del mundo, recibido
antiguamente por las fieras: en nosotros se levanta
y camina, pero lo acosa el fuego -¡su velocidad
elimina!- hacia donde resoplamos nuestras galas
de enredos e todos los colores, los calores, los
olores y las grandes pestañas destruidas de mi tigre
en el corazón de una provincia.

II
Vengan allí a la casa del diamante calentado por
el agua, al huerto donde el hombre se recoge
para no caer del globo.

Un día, un paso, un día mil pasos, una bestia sueño,
pero con todos los amores permitidos por su amor.

Ni una pérdida.
No, no, tribu mía de mi raza. Raza de ganancia y de lujo,
acopladora, niveladora para el fuego, tambora para
los vientos dementes que saben adorar.

Tenía un camino de patos y de rezos. Al fondo, el agua,
luego, los ojos de los hombres con sus telas
flotando sobre el sol y aquí la misma marca
de globo entre las piernas ¡y un odio por lo estéril!

Oh madre de todos los amores, ven a mí, adórame con
tus hijas. Tiernísima del bosque, ven a mí, yo tengo
una bolsa de fuego cautivado por los gatos
monteses pegada sobre el labio,
¡reviéntame en tu olor!

Cortina de cuero y olor a ojos de infierno matándome
en el bosque.

No tienen puerta para huir los amores.

Círculo de sol repleto de pájaros; tranquilidad de María,
la mecedora de la tarde.



Los correos natales

I
Especialmente sacadote la arena, de la arena
con agua,
odias las tumbas peligrosas?

Color sagrado de los nidos perdidos en las lagunas
de noviembre,
¡el agua es el deseo inmortal!

El bestio puro nace de los manantiales que
sorprenden.

Nadie puede decir nada contra las siestas de la
tierra,
no tengáis miedo de los pequeños monarcas de la
siesta:
los niños ignorados por mi madre en el Templo del
fuego.

Oh victima de la casa roja tragando todo el sol,
no has sabido defenderme de los viejos correos
natales:
los pequeños de ojos de azufre y agua sangrante
golpeando su unidad en mi pecho.

II
¡Comprensión en el coraje del país!

País, oh visita de la suerte, en el aire rodando con
un alcor celeste del amor.

Nadie pregunta nada, pero los mandingas del paisaje
preguntan por tus ojos.

Coraje y color para tus mujeres que germinan en la
aurora más roja.

La tierra es un torbellino de la carne, una invasión
del hervidero del corazón.

¿Tomar sol con los animales seria la ley de las
mañanas?



El asaltante veraniego

Shas, shas, shas, ¡abrir el vientre de vuestros
corresponsales!

Los miniaturistas cedían al alcohol sus pequeñas
desgracias.

Un olor a remolino de cloro y viento en forma de
dardo hacía huecos en la garganta.

¡Gangrenas infinitas para los comensales del salón
nacarado con tendencia hacia el oro!

El vapor descubierto ilumina la memoria y el ocio
encoleriza y purifica al asaltante veraniego
que viaja vestido de pana levemente
mortuoria.

Adiós, adiós, indiecitos y monos, graznidos en
los lechos, obsequios de las desgracias;
el viento roe el aliento de las bestias
y descubre a los pasajeros enfermos
el ocio blanco y sangrante de la tierra.
.



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IX Festival Internacional de Poesía en Medellín - Revista Prometeo

(PARTE 1) Entrevista en la Universidad Nacional de Entre Rios-Concepción del Uruguay 1997

(PARTE 2) Entrevista

(PARTE 3) Entrevista

AGRADECEMOS PROFUNDAMENTE LA GENTILEZA DE LA SECRETARÍA DE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Y CULTURA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS POR LA AMABILIDAD EN FACILITARNOS ESTE MATERIAL DE SU ARCHIVO. AGRADECIMIENTO ESPECIAL AL SR. HUGO LUNA, EL ENTREVISTADOR, QUE SE CONTACTÓ POR MEDIO DEL BLOG Y GESTIONÓ LA POSIBILIDAD DE CONTAR CON ESTE MATERIAL.

(PARTE 1) Recitado en la Universidad Nacional de Entre Ríos-Concepción del Uruguay 1997

(PARTE 2) Recitado

(PARTE 3) Recitado

Audio: Un adelanto de la nueva sección

Fuente: Francisco Madariaga, El tren casi fluvial (poemas en cassette), 1990, Ediciones Circe-Último Reino. Digitalizado a cd y facilitado por Daniel Chirom.

Novedad editorial 2009 Antología: "UN PALMAR SIN ORILLAS" (Ediciones en Danza)

En 1998, dos años antes de que falleciera uno de los más grandes poetas argentinos, Francisco Madariaga, aparecieron editados, casi maratónicamente, sus últimos cuatro títulos. Luego sobrevino el inexorable silencio que la literatura argentina reserva a sus grandes figuras, que ocasionalmente vuelven a redimirse con publicaciones en el extranjero. Afortunadamente, con el lanzamiento de Un palmar sin orillas, el destino permitió que un sello argentino rindiera el tributo necesario a una obra ineludible. Esta aguardada antología recopila poemas de todos los libros publicados por Francisco Madariaga, seleccionados por Javier Cófreces y Eduardo Mileo, con la cooperación de la poeta Élida Manselli, y además ofrece un dossier fotográfico del genial “Criollo del universo”. Fuente: http://www.edicionesendanza.com.ar/novedades/novedades.html - -
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NOTAS PERIODÍSTICAS ACERCA DE:
"Un palmar sin orillas"

Haga click ---->
http://franciscomadariaga.blogspot.com/2009/07/notas-acerca-de-un-palmar-sin-orillas.html
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-Madariaga no cantaba el paisaje, tenía “ese nativo puro que arroja paisajes por la nariz”, Madariaga era el paisaje.- L.M.

Francisco Madariaga Blog en la Revista Ñ del Diario Clarín (18/04/09)

Generación Abierta en radio - 31/10/09 - Entrevista acerca del blog

Emisión 111 del 31 de Octubre de 2009. Voces de la Memoria: Francisco Madariaga, en la voz de Lucio L. Madariaga. Diálogo en vivo.